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La recomendación de los expertos es ser conservador durante las inversiones de 2009.
No necesitamos decirte que seas conservador. La mayoría de los mexicanos lo son al momento de invertir. Cuando pueden depositar sus recursos en algo que no sea bienes raíces, escogen pagarés a 28 días o, si acaso, fondos de inversión de renta fija. Sólo 15% del dinero que está en fondos invierte en la Bolsa. Esa experiencia te puede servir ahora. Como sugiere María del Carmen Bonnin, directora de HSBC Global Asset Management (el área de fondos de HSBC), lo recomendable es ser conservador en las inversiones que hagas durante 2008 y 2009. Las inversiones conservadoras son las que dan un rendimiento bajo pero con pocas posibilidades de variación. Ahí están, por ejemplo, los bonos del Tesoro de Estados Unidos o los Cetes de México. Pregunta en tu banco o en tu distribuidora por los fondos de renta fija de corto plazo. Por ejemplo, los fondos ING-1, de ING; Stergob, de Santander; NTE-MD+, de Banorte o los correspondientes de BBVA-Bancomer, HSBC y Banamex. Todos tuvieron rendimientos por arriba de 6.8% hasta agosto. Si tienes algo de dinero en la Bolsa, ahí déjalo, pero ve comprando otras cosas, para así diversificar. Recuerda también cuánto estabas dispuesto a perder. Si, por ejemplo, habías dicho que sólo podías perder 10% y ya lo perdiste, tienes dos cosas: revisar tu política y asumir que puedes esperar más tiempo para usar ese dinero, o amarrarte las tripas y salirte ya, antes de que la pérdida sea mayor. Como dice David Manes, director de Stanford Fondos, es más fácil recuperarse de una pérdida de 10% que de una de 40%. Saca una parte y empieza a invertir de nuevo, aprovechando las bajas o destinando una cantidad mensual. Pero no te salgas por pánico, o hazlo sólo en caso de que necesites el dinero. Asegúrate de tener dinero en efectivo listo para ser usado si se presenta una buena oportunidad, y ése lo puedes guardar en el tradicional pagaré o en los fondos de deuda. Antonio Dodero, director de Inversiones de los fondos de HSBC, reconoce que este año hay que ser conservadores, pero, al mismo tiempo, hay que estudiar las oportunidades y estar preparado para aprovecharlas. Si empiezas a invertir ahora, recuerda que debes definir cuándo necesitarás el dinero. Siempre te han recomendado que no inviertas en la Bolsa si necesitas los recursos pronto. La sugerencia es más cierta hoy, sobre todo porque muy pocos se atreven a decir cuándo volverá el crecimiento en todos los mercados. "Falta visibilidad (para saber cuándo empezará la recuperación)", reconoce Jorge Pérez Sámano, director de Asset Management de BBVA-Bancomer. Así que si alguien te recomienda invertir en Bolsa o en deuda de empresas a mediano plazo, hazle caso sólo si estás dispuesto a aguantar y ser disciplinado. Roberto Cano, director de Fondos de Principal, explica que si alguien está nervioso con sus inversiones en Bolsa, tendría que preguntarse por qué entró ahí. Si tenía un horizonte de inversión de cinco años y apenas ha transcurrido uno, no tiene por qué salirse. "Si no tienes esa visión de largo plazo, definitivamente no puedes estar en ese tipo de productos". Si el inversionista está inquieto, antes que revisar los mercados debe recordar si sus objetivos aún son los mismos y si se verán afectados por los movimientos de este año.
Para tener éxito debes ser disciplinado y destinar una cantidad para comprar cada mes o semana. Uno de los primeros en hablar del inversionista defensivo fue Benjamin Graham, autor del libro The Intelligent Investor, ampliamente recomendado por Warren Buffett, el mago de las inversiones, que, por cierto, este año ha estado de compras para aprovechar el pánico de los demás. La idea es que este inversionista, para defenderse, pone en piloto automático muchas de sus decisiones. Y esto te puede servir precisamente hoy: Entra a la Bolsa ahora que todos quieren salir. "Pero no lo hagas de un jalón", explica Juan Carlos Pelayo, director de la distribuidora de fondos Allianz Fóndika."Si tienes 30 pesos para invertir, ve comprando de 10 en 10". Con eso logras un promedio en tus compras. Imagina, por ejemplo, que compras acciones de América Móvil, la empresa de Carlos Slim que maneja la telefónica Telcel. Si en agosto hubieras comprado 30,000 pesos en acciones, al precio de 20.84 pesos cada una, tendrías 1,439. Pero si hubieras comprado entre agosto y octubre, en lotes de 10,000 pesos cada uno, habrías comprado a diferentes precios y al final habrías podido acumular 1,602 títulos. Al precio del 30 de octubre, las habrías podido vender en 31,993 pesos. De la otra forma, sólo habrías obtenido 28,679 pesos. ¿Entiendes la película? Lo que sugiere Graham es que te disciplines y destines una cantidad para comprar cada mes o cada semana. Puedes participar en un fondo que invierta en el índice de la Bolsa. Prácticamente todos los operadores tienen uno, como el HSBC Bolsa, el ING IPC o el ST&ER-I, de Santander. Si no quieres estar checando el precio de las acciones, ahora están presentándose portafolios que se encargan de asignar las inversiones de tu cantidad mensual. Por ejemplo, ING lanzó unos fondos de ciclo de vida, que invierten automáticamente según el objetivo que tengas. Si, por ejemplo, quieres usar el dinero dentro de cinco años, ellos buscan los mejores rendimientos que se puedan conseguir en ese periodo. Según Luis Ortiz, director ejecutivo comercial de ING, al definir la política que seguirá tu inversión durante cierto periodo de tiempo "evita tomar decisiones de pánico, que normalmente son las peores decisiones... Quienes han salido mejor librados de crisis como ésta son los que han mantenido la calma".
Aprende a revisar indicadores para leer las señales del comportamiento del mercado. Los analistas y expertos revisan indicadores que les permiten prever o anticipar ciertas circunstancias; es hora de que el resto de los mortales sepamos leer y entender las señales. Hay que poner atención, sobre todo si esos 3,000 pesos al mes que puedes ahorrar están en instrumentos que pueden ser afectados -o ya fueron- por las turbulencias económicas. Estados Unidos está en crisis, pero a México "nos va a afectar en la medida en la que (allá) se desacelere la demanda de bienes y servicios y la inversión productiva. Lo primero es más importante porque el consumo pesa más que la inversión productiva. (...) Y para eso falta un rato porque no va a ser en automático", dice Mauricio González, presidente ejecutivo de Grupo de Economistas y Asociados (GEA). Antes de llegar al colapso en el país vecino se pasaron por alto focos amarillos, explica Sergio Raimond-Kedilhac, profesor del área de Entorno Económico del IPADE. Ahora, no hay que dejarlos pasar sino que debe ponerse atención para saber en dónde estás parado. Para detectar una crisis como la que se vive hoy se deben analizar "una serie o acumulación de factores que en un momento dado están muy frágiles y revientan", dice Raimond-Kedilhac y explica la teoría del jitomate, que se aplica tanto a Estados Unidos como a México: si apachurras un jitomate sobre una mesa, eventualmente, va a explotar. El momento exacto en el que va a reventar no se sabe y depende de una serie de factores, como qué tan maduro está el jitomate. En la economía estos factores son los indicadores. En Estados Unidos había focos amarillos que estaban poniendo presión sobre el jitomate: el ahorro como porcentaje del ingreso, o el endeudamiento de las familias como porcentaje de la economía, y claro, los famosos créditos hipotecarios. González dice que hay que poner atención en el encarecimiento del crédito, la cartera vencida y el consumo. "Lo que nos afectará a nosotros es el día que los estadounidenses reduzcan su ritmo de consumo", dice el presidente ejecutivo de GEA. Hay factores, algunos estructurales, que llevan años poniendo presión al jitomate en México, según Raimond-Kedilhac, como la competitividad, el crecimiento del PIB y la generación de empleo. Estos son los que "reflejan una situación mala en México desde hace 25 años", dice el profesor del IPADE y hay que prestarles atención siempre, sobre todo ahora que ya se ha dicho que el país crecerá menos de lo establecido.